IA compartida
Una conversación para ti y para quien comparta tu vida. Sabe quién dijo qué, recuerda lo que decidís juntos y os ayuda a llevarlo a cabo — desde la cena de esta noche hasta la mudanza del año que viene.
Lucía y Diego
Lucía, Diego e Iri
Cuando estáis hablando entre vosotros, se aparta. Sin palabra clave, sin menciones. Distingue una conversación de una pregunta.
«Soy vegetariano» dicho por Diego va sobre Diego. «Nos encantó ese viaje» va sobre todos. Cada respuesta se apoya en quién dijo qué.
Un solo hilo, sin conversaciones paralelas. Le preguntas algo y la respuesta — y lo que haga — aparece delante de todos, en directo.
Habladora, equilibrada o casi invisible. Cuánto participa es un ajuste que elige vuestro espacio, así que Iri está tan presente como queráis.
Un pulgar arriba al plan, un corazón a la foto. Las reacciones van en los dos sentidos y llegan igual al hilo que a la app.
Gustos, decisiones, planes, bromas internas, preguntas sin cerrar — el contexto que suele vivir en seis apps y dos cabezas se convierte en memoria que tenéis en común.
Cada recuerdo se ve, se edita y lo puede borrar cualquiera de vosotros. Nada oculto, nada raro.
Viernes
🍝 Pasta al limone
Compra
Parmesano · Albahaca + 6 más
Hablad con normalidad y la conversación se va convirtiendo en listas, planes, viajes y proyectos. Vistas ordenadas para cuando las necesitéis, que el propio hilo mantiene al día. Nadie vuelve a copiar nada a mano en una app.
Y todo lo que hace se ve en el hilo, queda registrado y se puede deshacer. Actúa delante de vosotros, nunca a vuestras espaldas.
No es una app de tareas. Es un cerebro común para decisiones, recuerdos, planes y algún que otro empate.
El día a día
Decisiones grandes

Recordar

Esta noche

Ideas

Conversaciones difíciles

Las casas, las familias y las relaciones no se parecen entre sí — y aquí ninguna tiene que parecerse a nada. Hijos opcionales. Papeles opcionales. Vínculo obligatorio.
Una vida, dos calendarios y el fin de «te lo dije».
Cualquier versión de familia — con hijos o sin, bajo un techo o bajo cinco.
Alquiler, compra y a quién le toca, sin hoja de cálculo.
Ese viaje que sale del grupo de WhatsApp y de verdad ocurre.
Un cerebro común para quienes ya lo comparten todo.
Grupo de música, club de lectura, cofundadores, cuadrilla. Si hay un «nosotros», hay un espacio.
En vuestro idioma, además. Iri habla el que elija vuestro espacio, y cada uno puede leer la app en el suyo.
Una IA personal oye
«Mi pareja dijo que quería ir a Japón en algún momento…»
De segunda mano. Una sola versión. Empezando de cero cada vez.
Iri estaba delante
Sabe que Diego quiere la comida de calle y que tú quieres los museos, que octubre os venía bien a todos — y puede retomar el hilo en cuanto queráis.
Quédate con tu IA personal
Tuya, para ti
Tus preguntas, tus borradores, tu trabajo y tu historial siguen en tu propia IA y en tus propias herramientas. Este producto no los lee, no los mezcla, no los quiere.
Nuestra, para nosotros
Esta IA está hecha para lo que pasa entre vosotros: la conversación compartida, las decisiones, los planes, la memoria que construís juntos. No un montón de datos de individuos, sino una tercera cosa que levantáis a propósito.
El grupo de mensajes, y todo lo que viene después
Habla con Iri donde ya habláis entre vosotros — vuestra app de Mensajes de siempre, sin nuevas costumbres. Pero un hilo de mensajes se olvida y esto no: todo lo que se dice allí se convierte en algo que luego podéis abrir.
En el hilo
Iri está en un grupo de mensajes normal con la gente de vuestro espacio. Mensajes en iPhone, RCS o SMS en Android. Le preguntas algo, decidís algo, comentas que no queda café — nadie tiene que abrir una app para nada de eso.
En la app
La misma conversación, más todo en lo que se ha convertido: las listas, el menú de la semana, el viaje, las fotos y todo lo duradero que Iri ha aprendido de vosotros, puesto donde podéis verlo y cambiarlo.
Todo funcionando junto. El hilo es cómo le habláis; la app es lo que queda de haber hablado.
Privado por arquitectura
Cada consulta queda acotada a vuestro espacio por seguridad a nivel de fila. El aislamiento se impone donde viven los datos, no solo en el código.
Trabaja con un conjunto fijo de herramientas tipadas, nunca con acceso directo a los datos. Puede añadir a vuestra lista de la compra; no puede pasearse.
Cada espacio tiene su propia Iri, con su propia memoria, que nunca ve otra. Si abres un espacio nuevo, empiezas una mente nueva: nada cruza, en ningún sentido.
Todo lo que recuerda está en una lista que todos veis, y cualquiera puede editarlo o borrarlo cuando quiera.
Tu pareja. Tu familia. Tus compis de piso, tu grupo de viaje, tus cómplices. Crea el espacio en segundos e invítalos.
Crea vuestro espacio